Una nueva oportunidad para los olmos

El Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales, con sedes en Puerta de Hierro (Madrid), Valsaín (Segovia), El Serranillo (Guadalajara) y Alaquàs (Valencia) ha conseguido, tras treinta años de investigación, siete clones de olmos «Ulmus minor», resistentes a la enfermedad de la grafiosis, que ha acabado con un millón de estos árboles en España.

El citado centro, dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, tramita la inclusión de estos clones como «material de base», lo que abre la puerta a su reproducción en vivero y su posterior reintroducción en hábitats naturales.

En 1985 se detectó en España un ataque especialmente agresivo de la grafiosis del olmo, un hongo que se propaga a través de insectos escolítidos. La virulencia de la plaga acabó con las olmedas en el país, a veces en semanas y dejó a centenares de poblaciones rurales sin los ejemplares que durante décadas habían sido su seña de identidad e incluso inspiradores de su toponimia.

El ataque fue tan feroz que, en una primera fase, el Ministerio apenas pudo hacer otra cosa que poner a salvo los recursos genéticos del olmo ibérico, temiendo por su desaparición. Ahora, tras treinta años de trabajo, se han conseguido olmos resistentes a la enfermedad después de un proceso que se inició cruzando ejemplares del olmo ibérico con otros de origen asiático que soportaban mejor la grafiosis.

Si embargo, a partir de 1998 se comprobó que algunos olmos ibéricos resistían también el avance de la plaga y el ministerio decidió concentrar sus esfuerzos en estos árboles. «Se estudió la variabilidad genética, procedencia y ecología de los olmos ibéricos par obtener los genotipos más resistentes», explicaron fuentes de Agricultura.

Una vez recolectado el material vegetal de olmos de gran porte que han resistido la enfermedad y reproducirlos en parcelas de ensayo, los técnicos del ministerio les inoculan la enfermedad durante dos ciclos consecutivos. Si no la desarrollan, estos ejemplares pasan a formar parte del programa de mejora. Por este procedimiento se han obtenido mas de un centenar de genotipos resistentes, aunque el número sigue en aumento. Al menos siete clones «destacados» han superado todos los controles y están en proceso de autorización del Registro Nacional de Materiales de Base. Se trata de un último requisito «antes de disponer de planta para que los viveros la puedan comercializar y empezar a reforestar zonas con olmos», dijeron.

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