Autor: Redacción

  • Aranjuez quiere olmos inmunes a la grafiosis para sus riberas

    El Pleno del Ayuntamiento de Aranjuez ha aprobado, con el voto en contra del PSOE y la abstención de Acipa, solicitar a la Confederación Hidrográfica del Tajo que proceda a la inclusión de olmos resistentes a la grafiosis en las plantaciones que tiene previsto efectuar en las riberas de los ríos Tajo y Jarama.

    El concejal-delegado de Medio Ambiente, Parques y Jardines y Agricultura, José González Granados, responsable de la propuesta, ha explicado que actualmente la Confederación Hidrográfica del Tajo tiene previsto ejecutar en Aranjuez varios proyectos que están pendientes de obtener la Declaración de Impacto Ambiental.

    «Con esta Propuesta lo que pretendemos es que la Confederación incluya la especie Ulmus minor en las plantaciones contempladas en cada uno de esos proyectos», ha indicado, destacando que el objetivo es «recuperar distintas zonas de ribera del Tajo y el Jarama y, a la vez, restablecer el papel del olmo en el paisaje forestal español mediante su reintroducción en hábitats ribereños».

    La solicitud aprobada se suma y complementa el Proyecto «Life» concedido por la Comisión Europea para «Conservación de los Recursos Genéticos del Olmo», en el que participa el Ayuntamiento de Aranjuez. El edil de Medio Ambiente ha informado que «gracias a la concesión de este programa, valorado en más de un 1,8 millones de euros, la ciudad se va a beneficiar de la plantación de más de 10.000 olmos en los cinco años que dura el proyecto».

  • Una nueva oportunidad para los olmos

    El Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales, con sedes en Puerta de Hierro (Madrid), Valsaín (Segovia), El Serranillo (Guadalajara) y Alaquàs (Valencia) ha conseguido, tras treinta años de investigación, siete clones de olmos «Ulmus minor», resistentes a la enfermedad de la grafiosis, que ha acabado con un millón de estos árboles en España.

    El citado centro, dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, tramita la inclusión de estos clones como «material de base», lo que abre la puerta a su reproducción en vivero y su posterior reintroducción en hábitats naturales.

    En 1985 se detectó en España un ataque especialmente agresivo de la grafiosis del olmo, un hongo que se propaga a través de insectos escolítidos. La virulencia de la plaga acabó con las olmedas en el país, a veces en semanas y dejó a centenares de poblaciones rurales sin los ejemplares que durante décadas habían sido su seña de identidad e incluso inspiradores de su toponimia.

    El ataque fue tan feroz que, en una primera fase, el Ministerio apenas pudo hacer otra cosa que poner a salvo los recursos genéticos del olmo ibérico, temiendo por su desaparición. Ahora, tras treinta años de trabajo, se han conseguido olmos resistentes a la enfermedad después de un proceso que se inició cruzando ejemplares del olmo ibérico con otros de origen asiático que soportaban mejor la grafiosis.

    Si embargo, a partir de 1998 se comprobó que algunos olmos ibéricos resistían también el avance de la plaga y el ministerio decidió concentrar sus esfuerzos en estos árboles. «Se estudió la variabilidad genética, procedencia y ecología de los olmos ibéricos par obtener los genotipos más resistentes», explicaron fuentes de Agricultura.

    Una vez recolectado el material vegetal de olmos de gran porte que han resistido la enfermedad y reproducirlos en parcelas de ensayo, los técnicos del ministerio les inoculan la enfermedad durante dos ciclos consecutivos. Si no la desarrollan, estos ejemplares pasan a formar parte del programa de mejora. Por este procedimiento se han obtenido mas de un centenar de genotipos resistentes, aunque el número sigue en aumento. Al menos siete clones «destacados» han superado todos los controles y están en proceso de autorización del Registro Nacional de Materiales de Base. Se trata de un último requisito «antes de disponer de planta para que los viveros la puedan comercializar y empezar a reforestar zonas con olmos», dijeron.